sábado, 25 de julio de 2009

Invitación



Ciño a mi cuerpo navajas
que liquidan mi piel con
el menor movimiento.

No tardes, puedo vaciarme y
el nacimiento de costras dificultará
tu hospedaje.

Dos voces tomando el mismo
cuerpo de estancia: arrullándonos,
confiando en la espesa sangre acorralada
entre sus pensamientos y amoldándonos a él,
donde en tan poco espacio no hay lugar para
resentimientos, para dudas, para malos momentos.

Da dos pasos, quizá  reconozca
las huellas sin conocerlas,
apóyate en la pared que prefieras y hazle el amor:
tu olor impregnado en ellas conmoverá mis recuerdos.
En el vacío de los lugares grita dejando instrucciones de tu paradero,
la resaca de tu eco me aconsejará donde buscarte.

 

 

 

 

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